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CAPES

Volume 4, Número 3, Set/Dez - 2000

LA HISTORIA DE LA ENFERMERÍA: REFLEXIÓN SOBRE EL PASADO Y VISIÓN DE FUTURO

La enfermería como actividad ha existido, desde el inicio de la humanidad. La especie humana siempre ha tenido personas incapaces de valerse por si mismas y por tanto, siempre ha requerido cuidar de los más desvalidos. Enfermería aparece así, unida y relacionada a la humanidad desde la antigüedad.

Como una forma de esclarecer su nacimiento, evolución académica y aportes a los cuidados de la salud desde sus comienzos hasta el momento actual, enfermería requiere describir sus hallazgos y desenvolvimiento desde una mirada histórico-descriptiva. Desde esta perspectiva, la investigación histórica se presenta como el método que aporta los fundamentos que llevan a caracterizar la identidad profesional tanto individual como grupal, en un determinado contexto social. Entregando las bases para identificarei origen, el desarrollo y la estructura de la profesión a lo largo del tiempo.

La esencia de la disciplina debe estar disponible a partir de la visión de la investigación histórica de enfermería. Sin embargo, a través del tiempo se han evidenciado negligencias y déficit en el análisis de situaciones y vivencias profesionales que podrían haber iluminado ampliamente interrogantes necesarias de ser investigadas. Aspectos que en su conjunto según, D'antonio 11997) podrían haber aportado y enriquecido el proceso y campo intelectual de la disciplina, despertando una curiosidad permanente hacia la indagación y experimentación.

El progreso del conocimiento de enfermería sólo será posible, en la medida que se reúnan argumentos relativos a la explicación y contrastación de situaciones propias de la profesión, junto a todas aquellas proposiciones teóricas consideradas centrales para su desenvolvimiento (Meleis, 1997).

El fenómeno de la disciplina de enfermería ha incluido tanto en el pasado como en el presente, interrogantes dirigidas hacia una constante exploración del foco social y compromiso de la profesión. Cabe hacer notar que, en estos últimos 10 anos se ha manifestado una búsqueda de identidad profesional, esfuerzo que se ha canalizado a través del campo de la investigación histórica. Al respecto, publicaciones recientes demuestran un trabajo con una fuerte tendencia a indagar los orígenes sociológicos, antropológicos y antecedentes históricos de las prácticas de enfermería.

Colliére (1997, p.27) hace referencia que aún "en el umbral del siglo XXI, la profesión de enfermería continua haciendo notar su malestar por no sentirse reconocida, cuestionándose su identidad ". Los profesionales se han centrado en buscar el reconocimiento social, manifestando una notable necesidad de autoafirmar su rol, más que fortalecer o afirmar su posición frente al cuidado. Sólo a finales del siglo XX, se observa un retorno hacia el verdadero origen de los cuidados enfermeros.

Este último hecho, se ha visto favorecido porque en estos últimos anos, los profesionales han efectuado en forma paralela desde su práctica investigaciones desde una perspectiva histórica. Los resultados obtenidos aunque aún insuficientes, los han conducido a acercarse a las raíces de los cuidados enfermeros, permitiendo recuperar su sentido original. Así, los antecedentes históricos han llevado a favorecer la interpretación del binomio, práctica deicuidado y ciencias humanas.

El evidente interés por redefinir el rol profesional, se ha basado también en una confusión general de roles en el campo de la salud. Desde esta visión, la indagación histórica de la enfermería, en cada situación particular, conducirá a encontrar las claves del problema de la falta de identidad a la que hacen referencias los profesionales.

Responder a la interrogante de por qué la enfermera es cómo es? implica indudablemente conocer sus orígenes y analizar su proceso de crecimiento. Para Gracia (1992) toda profesión es una creación humana y su desarrollo se justifica, a su vez, en una creación histórica. Este fenómeno meramente humano nos conduce a entender cuándo, cómo y por qué surgió enfermería. Se puede afirmar así, que el análisis histórico entrega elementos que favorecen identificar los aspectos constitutivos de la conciencia del rol de los profesionales enfermeros y del rol histórico, que dichos profesionales han jugado en la sociedad.

Según Roy (1997) muchos autores se han preguntado acerca de ¿cuáles son los estudios de enfermería? ¿qué servicios pueden proveer las enfermeras? y ¿cuáles roles son los que enfatizan las enfermeras en una época transicional y de cuidados de salud postmodernos? Esto requiere una recolección de información que lleve a indagar sobre la aplicación de la ontologia de la disciplina, esto es, ¿cuál es la naturaleza de la misma? Autoras como Meleis (1992), Orem (1988) y Watson (1985) han coincidido a través del desarrollo de sus teorías en un significativo acuerdo, en lo que respecta a considerar que la ontologia de la enfermería es un asunto crucial para definir su roi.

No es posible negar el contexto histórico de enfermería, su tarea es percibida por el mundo científico como un actuar con otras personas, en una acción de servicio a la sociedad, como el centro del fenómeno de la profesión. De acuerdo con Roy (1997), desde esta perspectiva, se pueden realizar y crear mapas de modelos, los que pueden ser útiles para diversas situaciones de cambio. El conocimiento de la práctica clínica, por ejemplo, proviene a su vez, de una perspectiva hermenéutica e interpretativa, focalizada sobre la interacción entre la producción de textos y la situación histórica del lector.

El estudio de la historia de la enfermería se presenta como la estrategia capaz de proveer respuestas a diversas interrogantes, incrementando el saber profesional a través de la generación de nuevos datos científicos y nuevos conocimientos. De acuerdo a D'antonio (1997), esto ha permitido a enfermería mostrarse como un actor crítico al conectar vivencias del contexto social con problemas de género, favoreciendo la interpretación del mundo científico e investigative. La contribución intelectual, obtenida a partir de la historia, se constituye así en una herramienta capaz de conducir y sustentar la legitimidad, autoridad y autonomía de la profesión.

Un foco de preocupación reciente, en el ámbito científico de enfermería, ha sido por ejemplo, la reconstrucción y validación de teorías e investigación de la práctica. Esto ha significado reconstituir los hechos, reuniendo información para acercarse a los conceptos, teorías y logros de metas en décadas pasadas. Intentando, así, resaltar la utilidad de las ideas surgidas en dichas investigaciones en relación a la práctica profesional, educación y administración utilizadas en el presente (King, 1997).

Conocer los hechos de la historia conduce a definir el rol de enfermería, lo que exige a su vez precisar los fundamentos filosóficos de la profesión. Esto último, impone describir con precisión el acto humano, considerando que tanto los profesionales enfermeros como las personas que cuidan mantienen y se relacionan a través, principalmente, de una relación interpersonal que los dignifica.

No es posible dejar de tener presente, que la reconstrucción del conocimiento profesional se presenta inducido por el avance tecnológico y los cambios sociales. Esto desafía a buscar en ellos, los significados de los cuidados enfermeros para cimentar una profesión sólida en el mundo de hoy y del manana (Eisenhauer, 1998). La investigación histórica juega aquí un papel crucial para explicar los sistemas de cuidados en salud, los cuales deben posibilitar la focalización de una redefinición, validación y explicación del quehacer profesional.

La práctica de los cuidados, a lo largo de los anos, ha determinado características cimentadas en muchos casos por conocimientos empíricos antiguos. "Modelos basados en la abnegación y el sacrificio se proyectan desde la historia hasta el presente " (Martínez y Napione, p. 27,1996). La cultura institucional, por tanto, debe ser revisada a la luz de una enfermería postmoderna, comprometida con valores esenciales y con el respeto a la persona y a su dignidad en una sociedad pluralista.

Enfermería precisa enfrentar los cuidados en el nuevo milenio, centrándose en sistemas sustentados en una base conceptual y teórica, que contenga metas capaces de proveer medios relativos a mejorar la calidad de la atención, acceso a información y costos para todas las personas (King, 1997). El éxito de este desafío implica, indudablemente, comprometerse a revisar el pasado de la profesión para poder dar una visión de futuro en una sociedad justa.

Los currículos de las escuelas deben considerar la ensenanza de la historia y de la investigación histórica en enfermería, como herramientas para favorecer el desarrollo de la identidad profesional en los alumnos. Para Chambers y Subera (1997) la experiencia de aprendizaje utilizando la historia, no sólo debe ser abordada, desde la perspectiva de búsquedas bibliográficas y entrega de contenidos, sino, también, ofreciendo actividades que despierten un activo y verdadero interés. Recomiendan, por ejemplo, la participación de enfermeras retiradas en las clases para que trasmitan sus experiencias; la utilización de videos, fotografías y representaciones realizadas por los propios alumnos; a través de las cuales, puedan vivenciar situaciones escogidas por ellos mismos. En la medida que los estudiantes posean material adecuado y pertinente acerca de la evolución de la profesión, podrán contar, a su vez, con elementos fundamentales para comprender su particular sentido.

Las actividades anteriores se pueden también enriquecer con una gama de materiales instruccionales, como software educativos, acompanados de textos y videos, y sistemas educativos a distancia, los que, debidamente desarrollados, abren una importante oportunidad para comprometer tanto a alumnos de pre y postgrado a conocer el pasado para desafiar el futuro.

El énfasis en la historicidad de la profesión abrirá a los alumnos la perspectiva de comprender los acontecimientos que han conducido a la situación presente, despertando confianza en cuanto a adoptar un rol activo en el cuidado, progreso y compromiso social de la enfermería.

El conocimiento profesional requiere del uso de un pensamiento crítico y de su aplicación en la valoración clínica para transformar la información recogida en intenciones personales significativas. Para Eisenhauer (1998), esto implica la habilidad para analizar una persona o una situación a fondo, determinando cuando y qué información es apropiada en una circunstancia específica o para conocer la trayectoria de alguna situación basada en un conocimiento de información formal, identificada en la experiencia práctica.

La ensenanza de la historia y de la investigación histórica en la enfermería representan una pieza clave e indispensable en la formación de las nuevas generaciones (Hernández, 1995). El compromiso con los postulados actuales sólo es y será posible, en la medida en que éstos se relacionen con la comprensión del cuidado a lo largo del tiempo, proponiendo, por tanto, la búsqueda de respuestas en los hechos e hitos que marcam la historia.

 

LA DOCUMENTACIÓN EN LA HISTORIA DE ENFERMERÍA

A) La documentación histórica corresponde a la fuente esencial para analizar el contenido del desarrollo profesional y a la forma cómo ha sido abordada su esencia a través del cuidado. La documentación, como fuente para construir la historia, ha permitido seguir recopilando antecedentes que conduzcan a identificar qué hacen los profesionales enfermeros, cómo lo hacen, para qué lo hacen y por qué son necesarios sus servicios.

La fuente de materiales para un historiador corresponde a un proceso ya producido, esto es, debe trabajar con datos que ya fueron recolectados y que han sido preservados en el tiempo, los que en un determinado momento llegan a dar respuesta a los fines que el investigador requiere.

La búsqueda de información en el trabajo histórico debe contar, por tanto, con el apoyo de procesos heurísticos y de fuentes que contribuyan significativamente al conocimiento del pasado (Hernández, 1995). Se agregan al concepto de fuente histórica, todas aquellas, que aportan un conocimiento directo o indirecto sobre el pasado humano, entre ellas se encuentran los relatos orales o tradicionales, las fuentes no escritas (monumentos) y las fuentes escritas.

En el caso de enfermería, la tradición escrita aparece en los primeros monasterios en la etapa denominada preprofesional, que abarca desde las culturas antiguas hasta finales del siglo XIX, con la aparición de programas formativos que propiciaron el gran desarrollo de un cuerpo de conocimientos teóricos (Hernández et al, 1999).

En los primeros monasterios, es dónde se empieza a regular la profesión que, iniciaImente, se centra en el cuidado de los propios monjes, abriéndose posteriormente a la sociedad. Las reglas de los monjes comienzan a establecer, por escrito, los principios de la enfermería y fundamentan la ayuda al enfermo desde el "a mí me lo hacéis " del evangelio (Mateo 25,46).

El legado escrito de la enfermería, iniciado con reglas monásticas, se amplió cuando dichas reglas intentan fundamentar el quehacer con los enfermos. En 1269, aparece el libro de Humberto de Romans De Officiis OrdinisPraedicatorum transcrito, posteriormente, en Roma, en 1989. El libro, en el capítulo N°27, define el oficio del enfermero y describe con gran amplitud la figura de dicho profesional.

Desde los comienzos de la enfermería, una importante fuente histórica ha correspondido a los reglamentos hospitalarios. A partir de ellos se han podido conocer las características del trabajo realizado en las organizaciones de salud. Estos han llegado a constituir la expresión del quehacer profesional en sistemas de salud, marcando hitos históricos, los que, según el contexto social en que se han desenvuelto, han determinado sellos profesionales.

Los reglamentos de mayor riqueza, en cuanto a contenido de acuerdo con Hernández et al, (1999) proceden de la época en que enfermería contaba con un campo de actuación amplio, el que le permitía mostrar autonomía en cuanto al cuidado, dependiendo mayoritariamente de administradores, más que de médicos.

Entre los siglos XIII al XVII, el médico comienza a visitar a los enfermos en el hospital, sin embargo, la presencia de enfermería en su tarea de cuidar seguía manteniendo un papel central.

El paso a la profesionalización de enfermería fue posible gracias a la documentación obtenida de órdenes religiosas pertenecientes a los Hermanos de San Juan de Dios, los Religiosos Camilos, las Hijas de la Caridad, los Hermanos Obregones y los religiosos Belemitas. La historia contenida en sus reglas y en los reglamentos de los hospitales fue un valioso aporte para acercarse a las funciones de enfermería, a sus actividades, a su jerarquía profesional y a sus diversas competencias, entre otros.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, se medicaliza la asistencia y enfermería queda supeditada plenamente a la medicina. Los médicos toman la responsabilidad del hospital y comienzan a revisar y cambiar reglamentos, regulando las profesiones de la salud.

La etapa profesional de enfermería se inicia a partir del siglo XIX, con mayor énfasis en el siglo XX. Época que marca cambios relevantes, dado que surge una importante reflexión intelectual sobre el quehacer enfermero. Esto exigió contar con una línea de análisis conceptual, la cual tuvo sus orígenes en el siglo XIX, cuando Florence Nightingale realizó una serie de observaciones que la llevaron a reconocer el valor del cuidado.

Luego de un siglo de los aportes de Nightingale, la documentación se enriqueció notablemente a partir de publicaciones en revistas y ediciones de libros, gracias a los valiosos aportes de teoristas como Hildegard Peplau (1952), Virginia Henderson (1948) y Vera Fray (1953), quién incorpora el concepto de proceso de enfermería. Surge, en torno a estos hechos, la creación de grupos de estudios como el Grupo Nacional para la Clasificación de Diagnósticos de Enfermería, North American Nursing Diagnosis Association (NANDA).

El gran desarrollo intelectual, surgido de las teoristas, se vio acompanado de un aporte epistemológico que comenzó a ser incorporado tanto a la práctica clínica como a la investigación. Esta manifestación se ha visto favorecida gracias a publicaciones de resultados de investigaciones, tesis, participación en congresos, manuales escritos, conferencias, actas de reuniones, libros de directorios y otros. Aunque en muchos países es reconocido el déficit de publicaciones, las existentes, sin lugar a dudas, han permitido un desenvolvimiento que ha sido esencial para la profesión.

Respecto a la utilización de material escrito para entender la historia en un tiempo de postmodernidad, King (1997) hace referencia a la revisión comprensiva de literatura como fuente de documentación, para conocer la representación de las acciones profesionales y como la serie de estas acciones se representan en el proceso de enfermería. Esto propone, de acuerdo a la autora, la siguiente pregunta: ¿dónde realizan las acciones las enfermeras y comprometen este proceso? Para dar respuesta a la interrogante, utilizó como método investigative una revisión comprensiva de literatura en enfermería entre los anos 1923 y 1963.

En primer lugar, la autora realizó un listado y seleccionó representaciones de acciones de enfermería, distinguiendo aquellas que ampliaban el conocimiento de la profesión y su conceptualización, situación que la condujo a una formulación conceptual. En segundo lugar, consideró en la información recolectada el lenguaje utilizado en dicha conceptualización, el cual relacionó a sistemas sociales de comunicación, dando lugar a su modelo transaccional publicado en 1971. De esta forma, dio a conocer un modelo derivado del análisis de literatura de enfermería, el que fue desarrollado desde una visión investigative. Las metas, logradas a partir del mismo, han representado resultados que se han convertido en una medida de efectividad para el cuidado de enfermería.

Por último, cabe destacar que en relación a la obtención de conocimiento histórico de enfermería se debe aplicar un tratamiento metodológico, que considera el planteamiento de hipótesis históricas sobre la actividad de cuidar, la búsqueda y captura de fuentes directas e indirectas (escritas y no escritas), análisis de datos y conclusiones o establecimiento de los hechos (Hernández, 1995).

B) Documentación a partir de la evolución académico-legislativa y de institucionalización de la profesión

Otra fuente importante de información surge a partir de la documentación existente, respecto al establecimiento de procedimientos institucionalizados de selección y formación de candidatos para la profesión.

La selección de los candidatos fue un aspecto que exigía una determinada cualificación. Para Florence Nightingale, esta situación la llevó a elegir a alumnas de la aristocracia inglesa de la escuela del hospital St. Thomas de Londres, no sólo, por prestigio social, sino también, porque en la época victoriana únicamente las mujeres de clase alta disponían de una formación académica que garantizaba una adecuada base para conocer las leyes que rigen la naturaleza.

En muchos países, los encargados socialmente del cuidado del enfermo nacieron académicamente bajo una legislación que los configuraba como auxiliares de la profesión médica. Como tales, dichos "cuidadores " fueron perdiendo derechos a través del tiempo, debido a diversas normativas que dan cuenta de la complicada socialización que vivenciaron dichos profesionales, en siglos pasados.

A finales del siglo IX y antes de la publicación de teorías en enfermería, un número importante de enfermeras visionarias se comprometieron a buscar un educación más liberal. Estas profesionales fueron responsables del movimiento de educación fuera del hospital para llevarla dentro de la universidad. Este movimiento fue, primariamente, dirigido hacia el desarrollo de profesoras enfermeras, las cuales nunca habrían podido llevar a cabo la educación en enfermería si permanecían bajo el auspicio de los hospitales (Ruby, 1999).

Durante la última parte del siglo IX, a nivel mundial, la práctica y educación en enfermería no estaba regulada, estandarizada, ni organizada. Esto motivó la necesidad de proponer una transformación, lo que constituyó un avance importante para el desenvolvimiento de la profesión. Ruby (1999) se plantea al respecto algunas interrogantes relevantes de ser tomadas en cuenta, al momento de revisar la evolución de la historia de la educación en enfermería: ¿qué motivó ese esfuerzo por cambiar? ¿cuáles fueron los cambios positivos detectados? ¿cómo esta reforma favoreció la creación de la primera facultad de enfermería? Evidencias y preguntas que sólo pueden ser respondidas a través de la revisión de literatura sobre la educación en enfermería.

La evolución académico legislativa de la profesión es, sin lugar a dudas, un fiel testimonio de los cambios exigidos por la sociedad, de acuerdo con los diversos sucesos que han marcado cada etapa histórica de la enfermería en el mundo. Al respecto, Castro (1996) sugiere la recopilación de material puramente académico (expedientes de matrículas, comunicaciones, memorias, estadísticas reglamentarias, boletines oficiales, tesis no publicadas). Dicho material requiere ser organizado y dividido en fuentes primarias o documentos originales, que enlacen directamente con la situación histórica (registros, expedientes, comunicaciones, actas); considerándose, por otra parte, la incorporación de fuentes secundarias o relatos de acontecimientos históricos o experiencias recogidas de enciclopedias y obras de consulta. La valoración de los datos históricos recogidos debe ser sometida a una crítica externa, que favorezca evaluar la autenticidad del documento y a una crítica interna, que conduzca la valoración del contenido escrito.

Los cambios producidos, a través de la historia que ha afectado a la educación en enfermería, son responsables de importantes manifestaciones en su desarrollo. Un énfasis que debe ser destacado es la entrega de una educación dirigida por enfermeras dentro de facultades o escuelas de enfermerías. Este es el resultado de un trabajo educacional reformador, de quienes tuvieron la visión de crear un sistema educativo conforme a la profesión.

Los profesores de la enfermería contemporánea y postmoderna surgen de una vasta y complicada historia, la que aún muestra fases complejas para el futuro. Se espera que, en el presente siglo, enfermería tenga una práctica más autónoma en la sociedad; lo que sugiere una docencia innovadora, en donde el alumno adquiera un papel protagonice activo y responsable de su propio aprendizaje. Para Ruby (19991 esta innovación debe ser transformadora de una práctica que, hasta ahora, ha tenido un legado de paternalismo y subordinación; la que debe ser reemplazada por una actividad profesional autónoma y capaz de guiar su propio desarrollo.

C) documentación a partir de la formación de asociaciones profesionales

La documentación, a partir de la formación de asociaciones profesionales, ha entregado elementos que han favorecido conocer la determinación de modelos y normas, definición de funciones y relaciones con grupos competitivos. Para González (1994) las organizaciones profesionales, creadas y autogobernadas por los mismos profesionales, establecen criterios de admisión/exclusión, impulsan un alto nivel de competencia y tratan de elevar el status socioeconómico de sus integrantes.

La generación de asociaciones crea una cultura profesional, que se caracteriza por un lenguaje y símbolos asociados a las diferentes profesiones. En este sentido, dada la complejidad del origen histórico de enfermería, la formación de asociaciones no ha estado exenta de problemas y ha debido enfrentarse a una diversidad de problemas para organizarse.

 

EL MÉTODO DE LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA EN ENFERMERÍA

La investigación ha cumplido, a través de la evolución de enfermería, un papel preponderante, otorgando los elementos que han servido para sustentar el conocimiento que fundamenta y justifica la existencia de los cuidados profesionales. "A Florence Nightingale se le reconoce como la primera investigadora de enfermería, porque sus reformas se basaron en una investigación cuidadosa " (Donahue, 1993, p.449). La trayectoria de la investigación tiene, por tanto, un largo recorrido y, en ese espacio, los métodos históricos han llegado a constituir una herramienta esencial.

La investigación histórica abre una ventana al pasado, creando nuevas ideas a partir de la comprensión del pensamiento humano. Ashley (1978, p.28) explica que el conocimiento histórico es crucial en la fundación de escuelas de enfermería y define la historia como: "el estudio de actividades creativas en el comportamiento humano, las que dan valor a la creación y responden a lo nuevo sin temor a perder la identidad en el conjunto de la humanidad ".

La investigación histórica debería estar disponible "para vivir en permanente lucha con las ambigüedades conceptuales, la falta de evidencia y puntos de vistas conflictivos " (Lynaugh y Reverby, 1987, p.4). El investigador debe estar entonces preparado para decidir sobre un particular campo teórico y comprender los puntos de vista e ¡deas en cuanto al significado de los mismos. Con estos aspectos en mente, el historiador "puede construir y crear disenando y dirigiendo el interés de la investigación " IStreubert, y Carpenter, 1995, p.200).

Para Polit y Hungler (1994, p. 225) "la investigación histórica es un método sistemático de comprobación de hechos y relaciones respecto a los acontecimientos del pasado ".

De acuerdo con las definiciones, cabe destacar que el método histórico ayuda a conocer y entender la realización de tendencias del pasado, entregando una perspectiva al presente y una dirección al futuro, situación que ha sido posible ser evaluada, a través del desarrollo de investigaciones históricas.

La fuente básica de información son los documentos. La información histórica como tal, de acuerdo a Bisquerra (1989), corresponde esencialmente a una investigación descriptiva y utiliza fundamentalmente metodología cualitativa. La investigación histórica examina el pasado con el propósito de describir hechos relevantes e interpretarlos, estudia así, la "conexión entre hechos que han ocurrido en el pasado en lugar de la conexión entre variables en el presente " (op. cit, p. 144).

La aplicabilidad de la metodología histórica al estudio del pasado de ¡a actividad de enfermería, en relación a un determinado número de hechos, debe tener presente "un marco teórico, un sistema de referencia y un manejo del tratamiento metodológico histórico " (Hernández, p.40, 1995). Como tal, se espera que el método aplique las exigencias previstas en toda investigación científica, a través de condiciones epistemológicas precisas y de un procedimiento investigative general.

Para Esseverri (1984), los pasos indispensables en la aplicación de un método histórico corresponden a la proposición de hipótesis comprobables, verificables y positivas (más numerosa que en las ciencias naturales); a la utilización de una función heurística o de búsqueda de las fuentes necesarias; al empleo de funciones comparativas y de contrastación, seleccionando los hechos más significativos; al análisis y supervisión de la autenticidad de documentos y datos; a la organización de los hechos, agrupándolos por períodos y tendencias.

Al utilizar las diversas fuentes, el investigador deberá aplicar el mismo esquema para recolectar los datos, ya sea que éstos provengan de documentos o de personas; para ello, debe emplear una planificación que asegure la utilización de una misma interrogante en cada fuente. El resguardo de la fiabilidad o autenticidad de las mismas es una condición indispensable para el éxito y credibilidad de la pesquisa.

El método científico empleado debe dirigirse a responder preguntas o probar hipótesis, mediante la evaluación e interpretación objetiva de la evidencia histórica disponible (Polit y Hungler, 1994).

En síntesis, se puede senalar que el método investigative histórico tiene como propósito reconstruir sistemática y objetivamente el pasado, recolectando, evaluando, verificando y sintetizando evidencias para establecer hechos y alcanzar conclusiones.

El investigador deberá realizar una crítica de los documentos, a través de una crítica externa, la que otorga una autenticidad al documento, y una crítica interna, que brinda precisión y veracidad del contenido (Bisquerra, 1989).

Para enfermería, la investigación histórica provee una perspectiva, por medio de la cual se puede desplazar hacia el presente. Este desplazamiento, según Alien (1986), es esencial al considerar los significados sociales de la salud. Por una parte, las características de la investigación descongelan nuestra comprensión, permitiendo reconocer posibilidades que nuestro lenguaje contemporáneo bloquea. Por otra parte, el análisis histórico ayuda a entender el interés que ha existido en el desarrollo de las corrientes semánticas. Por último, cabe resaltar que la comprensión histórica, como una forma de meta-análisis, es necesaria para obtener cambios sociales.

El meta-análisis se vislumbra como un aspecto vital para entender la propia definición de la profesión, habilitando a las enfermeras a resistir intentos de control sobre sus prácticas, representando un elemento esencial para defender el quehacer profesional.

Se distinguen cuatro elementos importantes de ser considerados en toda investigación histórica, los que corresponden en primer lugar al contexto histórico y a los conceptos relacionados con el mismo y a la interpretación e inferencias causales. El contexto histórico aparece como un elemento central, dado que permite conectar personas, instituciones, acontecimientos e ¡deas. En este sentido, la utilización de conceptos se hace indispensable para organizar los acontecimientos. "Los conceptos sirven para agrupar personas, acontecimientos y objetos que comparten unos atributos comunes " (Bisquerra, 1989, p. 145).

La interpretación implica, a su vez, una reinterpretación continua del pasado como resultado de los cambios que producen los enfoques, tendencias e intereses al pasar el tiempo. La interpretación, como tal, supone la realización de inferencias causales, las que forman parte del proceso que lleva a la conclusión de que determinados acontecimientos conducen, directa o indirectamente, a una serie subsiguiente de los mismos. "El historiador no puede probar que un hecho sea la causa del otro; pero puede expresar su interpretación sobre secuencias de acontecimientos históricos " (op. cit, p. 145).

Es importante tener presente que existen algunas desventajas en la aplicación de la metodología; la más importante es que los investigadores no pueden manipular los datos, ni tomarlos en forma aleatoria, lo que impide ejercer control sobre la calidad de los mismos I Polit y Hungler (1994).

 

COMENTARIOS FINALES

El desarrollo de enfermería hace imprescindible fomentar la investigación y documentación histórica de la profesión, como una estrategia capaz de proveer respuestas a interrogantes, incrementar el conocimiento y sugerir caminos futuros. Conocer y difundir la historia de la enfermería es una tarea necesaria, que debe significar un desafío constante en la búsqueda de sus raíces. Un estudio histórico activo permitirá mostrar la profesión como un actor crítico, responsable de su compromiso en el contexto de la vida social y en la interpretación del mundo científico e investigative.

La contribución intelectual, obtenida a partir de la historia, ha conducirá sin lugar a dudas, a la comprensión de los ideales enfermeros y a descubrir aspectos de su herencia, fundamentando su legitimidad y autonomía, agregando significado y dignidad a su tarea. Esto plantea mantener vigente el interés por estudiar e investigar el pasado de la profesión, mejorando lo desarrollado hasta ahora y afianzado un desenvolvimiento futuro más fuerte, para hacer evidentes las metas y realzar el sentido profesional.

 

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